30.3.14

CRIMEN IMPERFECTO

Luego cruzó el pasillo, bajó al sótano y mató al prisionero. La psicosis no cesaba. Su mente llegó hasta el final. Acabó con la vida del que fuera su verdugo. Nunca debió amarle tanto como para llegar a odiarle. Cesó la ira y comenzó a ver la bendición de una violación. Cuando salió del sótano, sólo le importaba su mal nacido hijo. La sangre de sus manos delataba un crimen orgulloso y su olor se convirtió en un agradable aroma para la que tanto deseaba su muerte. Crimen imperfecto de una futura madre prisionera.

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